Fuerza de Guerra Naval Especial: «Entra quien puede, no quien quiere»

La Fuerza de Guerra Naval Especial es uno de los cuerpos más duros y mejor preparados de las Fuerzas Armadas: solo el 40% de los aspirantes supera el proceso de formación y consigue acceder a esta exigente unidad que no conoce de horarios, fechas ni límites geográficos.


Nos subimos a todo correr en una lancha motora cargada de militares equipados con el uniforme árido de campaña, gafas de sol, máscaras cubriendo el rostro e identificados solo con apodos y con el número del grupo operativo al que pertenecen. Un helicóptero sobrevuela nuestras cabezas mientras las olas golpean a la balsa. A lo lejos, la silueta del submarino Mistral de la Armada. Los militares de la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE) son especiales, sin duda.

La FGNE es uno de los cuerpos más duros y mejor preparados de las Fuerzas Armadas. Aquí “no entra quien quiere, entra quien puede”. Así reza uno de sus credos, y no es para menos, solo el 40% de los aspirantes supera el proceso de formación y consigue acceder a esta exigente unidad que no conoce de horarios, fechas ni límites geográficos.

Miembros de la FGNE se acercan en lancha al submarino Mistral de la Armada. | Foto: Rodrigo Isasi

La durísima preparación que reciben estos militares –carreras interminables, supervivencia bajo condiciones extremas– es casi inimaginable para la mente de un civil. Una formación que les hace ser los guerrilleros perfectos para todo tipo de operaciones especiales: rescate de rehenes, asalto a buques o lucha contra el terrorismo.

Desde el helicóptero lanzan una cuerda y, en apenas unos segundos, ocho militares descienden por ella hasta posarse encima del sumergible. Se trata de una maniobra de abordaje con Fast Rope. No es solo una simulación; es un duro ejercicio de instrucción que los soldados de esta unidad no realizaban desde hace cinco años, cuando un teniente murió realizándola. “Eres un privilegiado”, me dicen en reiteradas ocasiones.

No les falta razón. No es fácil conocer desde dentro a una de las tres unidades de élite que componen las Fuerzas Armadas –las otras dos son el Mando de Operaciones Especiales (MOPS) del Ejército de Tierra y el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) del Ejército del Aire–.

Miembros de la FGNE realizan fast rope sobre el submarino Mistral de la Armada. | Foto: Rodrigo Isasi

En la murciana Estación Naval de La Algameca, donde los boinas verdes de la Armada tienen su cuartel general, se prepara a diario un reducido grupo de hombres y mujeres –el número exacto se lo reserva la Armada por seguridad– para desempeñar las misiones más arriesgadas y peligrosas. Es la unidad más joven de los grupos de Operaciones Especiales pero la mejor preparada –aunque a ellos tiren de humildad y les cueste reconocerlo–.

“Yo no diría que somos la unidad de operaciones especiales más dura y mejor preparada de las Fuerzas Armadas, eso sería una respuesta de un ser prepotente y en esta unidad no tenemos seres prepotentes, somos personas absolutamente normales que entramos en esta unidad con muchísima ilusión para realizar un trabajo especial que tan solo un reducido grupo de hombres hace en beneficio de España y de los españoles”, nos asegura un operador de Guerra Naval Especial.

Operador del tercer Estol de la FGNE en el puerto comercial de Cartagena. | Foto: Rodrigo Isasi

Dejamos el submarino Mistral y la lancha y nos dirigimos al puerto comercial de Cartagena. Después de la tensión y la adrenalina, ahora se respira tranquilidad. Al menos durante unos minutos, hasta que el sonido de las gaviotas se ve ensordecido por la pasada de un helicóptero de la Armada. Varios militares descienden por la cuerda que cuelga de la aeronave y se posan sobre los contenedores.

Enganchan otra cuerda y bajan haciendo rápel hasta el suelo con el fusil de dotación colgando del cuello y otra pistola como arma secundaria. Una operación de adiestramiento en entorno urbano en la que en apenas cinco minutos controlan y aseguran la zona. Al terminar el ejercicio algunos operativos nos enseñan las manos quemadas por la cuerda. No hay dolor. Se vendan rápidamente, sonríen y continúan con su trabajo. La operación ha sido un éxito.

Ejercicio de fast rope de la FGNE en el puerto comercial de Cartagena, Murcia. | Foto: Rodrigo Isasi

La Fuerza de Guerra Naval Especial es un destino de libre designación. Infantes y marinos piden voluntariamente pertenecer a ella, pero pocos son los privilegiados que pueden acceder a esta unidad. Los mandos son los que escogen a los aspirantes en función de su perfil y las necesidades del servicio. El periodo de formación es sumamente selectivo y exigente: 14 meses para oficiales y suboficiales, y nueve meses para tropa y marinería.

Todos los militares de esta unidad han tenido que superar previamente los duros cursos de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE) en Jaca: largas y extenuantes marchas bajo la lluvia, ejercicios de supervivencia en la naturaleza, cero contacto con el exterior, pocas horas de sueño y alimentación escasa. En algunos casos les quitan hasta la ropa interior –según me cuentan– y deben buscarse la vida en medio del bosque durante varios días para sobrevivir.

Todo para poner a los alumnos al límite de sus capacidades físicas y psicológicas y conseguir que sean capaces de desenvolverse y tomar decisiones bajo condiciones extremas.

Operador de la FGNE realiza rápel en el puerto comercial de Cartagena. | Foto: Rodrigo Isasi

Sus misiones siempre son las más complicadas, de ahí que su preparación también sea la más exhaustiva. Al finalizar el adiestramiento, los integrantes de la FGNE están cualificados en técnicas de reconocimiento especial, acción directa, asistencia militar, buceo con oxígeno, manejo de explosivos, paracaidismo, evasión y escape, combate en tierra, infiltración y exfiltración, defensa personal y tiro de precisión e instintivo, entre otras facetas.

Una vez destinados en un Estol —grupo operativo—, su formación se complementa con distintos cursos: paracaidismo avanzado, conducción de vehículos de combate, primeros auxilios en combate, comunicaciones, inteligencia, idiomas y tiro avanzado, entre otros.

Operadores de diferentes Estol de la FGNE. | Foto: Rodrigo Isasi

La FGNE, que tiene 10 años de existencia con ese nombre pero que procede de la fusión de la Unidad de Operaciones Especiales (UOE) y la Unidad Especial de Buceadores de Combate, por lo que cuenta con más de 50 años historia, ha estado involucrada en varias operaciones en Somalia, Senegal, Afganistán, Líbano, Haití, Cabo Verde e Irak, entre otras, pero no todas sus operaciones se conocen. La discreción es una de sus banderas. Suyas son, por ejemplo, la operación Romeo-Sierra con la que se desalojó el Islote de Perejil en 2002, la liberación del pesquero Alakrana en 2009 secuestrado en Somalia o la liberación en 2011 de la ciudadana francesa Evelyn Colombo secuestrada por piratas somalíes cuando navegaba en compañía de su marido, asesinado y arrojado al mar. Una operación, esta última, que ocurrió en septiembre de 2011 y duró poco más de 40 segundos. No hubo bajas.

Nuestros militares de la FGNE se enfrentan a las misiones más duras y velan por nuestra seguridad fuera de las fronteras españolas sin que nadie se entere. Actúan en la sombra. Una vocación de servicio para la que no todo el mundo vale con el fin de regresar a casa “con la satisfacción del deber cumplido”, como dicen en la Armada.

Su valor, su buen hacer y su profesionalidad les ha hecho situarse entre las unidades de operaciones especiales más respetadas del mundo. Se les compara con los Seal de la US Navy, el cuerpo militar que acabó con la vida de Osama Bin Laden, una operación ejecutada rápida y limpiamente por el Team Six y, que de haber sido española, habría sido realizada por operativos de la FGNE. “De los Navy Seal nos separan algunos miles de kilómetros y ciertas diferencias económicas, políticas y sociales”.

Fuente: https://theobjective.com/further/un-dia-con-los-boinas-verdes-de-la-armada-los-militares-con-las-misiones-mas-duras-entra-quien-puede-no-quien-quiere/

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